
Capítulo 6: La Herencia del Viento
A medida que el Oyente del Viento envejecía, el pueblo comenzó a cambiar en silencio.
La gente dejó de apresurarse, dejó de llenarlo todo, cuidó el fuego, observó los movimientos de los gatos, y empezó a disfrutar las variaciones de las estaciones.
La Escuela del Viento echó raíces en el pueblo no como un edificio, sino como una cultura.
Y aunque el Oyente del Viento solo permanecía en el exterior, el pueblo fue alineándose poco a poco.