
Capítulo 5: La Escuela del Viento
El Oyente del Viento no tomaba discípulos.
Aun así, la gente se reunía de manera natural a su alrededor.
Buscaban enseñanzas, pero él no enseñaba nada.
Simplemente mostraba el fuego, vivía con el gato, compartía el paso de las estaciones, y pasaba tiempo con amplitud.
Entonces, la gente comprendió: « La enseñanza no está en las palabras, sino en el aire mismo ».
Así nació lo que llegó a llamarse la Escuela del Viento.