
Capítulo 2: El Oyente del Viento
Vivía en las afueras del pueblo. Nunca en el centro; miraba el mundo desde sus bordes.
Podía leer el flujo del viento. Comprendía el significado del temblor de una llama. Y en los movimientos de un gato, percibía la tensión del aire.
La gente lo llamaba « el Oyente del Viento ».
No era sanador. Ni guía. Ni maestro.
Era simplemente quien, en silencio, corregía los pequeños desajustes del mundo.