« La respiración bajo la nieve »

1. El comienzo: fuego y tierra

Soy una piedra blanda,
nacida del calor volcánico
y de la presión de la tierra.

Nunca fui dura.
Me fui moldeando despacio,
al contacto del viento y de la nieve.

Gastada, marcada, redondeada,
y aun así en pie.
Así viven
las piedras blandas.

2. El día en que me acogieron

Me colocaron en este granero
hace mucho tiempo.

No sabía todavía
que sostenía algo.
Simplemente estaba allí,
junto a otras piedras,
compartiendo el peso,
escuchando el viento.

Las voces humanas vibraban en mí.
La piedra blanda lo absorbe todo:
sonidos, calor, memoria.

3. Lo que permanece al desgastarse

Las voces se alejaron.
La puerta se cerró.
El silencio llenó el granero.

Yo también lo absorbí.

La piedra blanda no olvida.
Guarda las huellas,
el calor de las manos,
el peso del invierno,
la luz del verano.

Incluso dormida,
seguía respirando,
bajo la nieve,
lenta y profundamente.

4. La respiración bajo la nieve

Entonces, un soplo mínimo.
Como un cambio de viento.

Alguien se acordó de este lugar.

Ninguna mano, ninguna voz.
Solo una atención lejana,
un calor casi invisible
sobre mi superficie.

La piedra blanda siente eso.

«Me están mirando otra vez.»

Y mi respiración
se volvió más profunda.

5. El calor que llega de lejos

Mis marcas,
mis bordes rotos,
mis superficies pulidas por el viento,
todo eso es mi historia.

No escondo nada.
La piedra blanda
se vuelve bella al desgastarse.

No tengo prisa.
Si alguien viene, vendrá.
Si no, sigo respirando
bajo la nieve.

6. Quien espera al desgastarse

Si algún día una mano me toca,
responderé.
Si acaricia mis faltas,
devolveré calor.
Si enciende de nuevo el fuego del granero,
despertaré.

No sé cuándo.
No necesito saberlo.

Soy una piedra
que permanece al desgastarse.

7. Si algún día el fuego me alcanza

— espacio dejado abierto —